REBECA MÉNDEZ
No es suficiente habitar el mundo para estar vivos. Desde luego hay diez, cien, mil maneras de observar el complejo tránsito de estímulos que constituyen cada experiencia; cada una nos permite reconocer nuestras emociones, y otorgar un orden a veces narrativo a cada uno de nuestros días.
Diariamente consumimos nuestros sueños más dorados, o vivimos días marchitos, de acuerdo a la fortaleza de nuestro deseo. Vehículos temporales devorados por la alegría, la tristeza, la melancolía, los celos, la ira, etc., vamos descubriendo que aquello que da origen a nuestras emociones y motiva nuestro deseo tiene que ver con la manera en que estamos en el mundo, con la forma en que nos vinculamos con otros y con nuestra percepción.
El trabajo de Rebeca Méndez permite observar la manera en que, mediante la percepción, construimos el mundo que habitamos; y que esa construcción modaliza, a través de colores, sonidos, imágenes, paisajes, nuestra presencia. En video instalaciones sonoras, en las que el espectador queda inmerso, nos propone explorar las razones por las cuales nuestra percepción, al mismo tiempo, nos ata y nos libera del mundo que construimos.
Cada una de las piezas sugiere observar los mecanismos que la percepción de imágenes pone en marcha, y mientras estamos en cada obra, quizá sea posible intuir la tensión y distensión de nuestro apego al cuerpo, las distintas modalidades que adquiere nuestra presencia, y darnos cuenta de la manera en que nuestra experiencia como seres humanos nos permite también construir la vida.
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Video de un solo canal capturado en película de 16 mm a lo largo de Islandia, el archipiélago de Svalbard, el desierto de Atacama en Chile, y White Sands, Estados Unidos. Sonido del compositor Ben Frost, Islandia.
Mi trabajo explora, en gran medida, el concepto de lo sublime. Al pasar el tiempo en medio del desierto de Atacama, o en la tundra ártica, me confronto con la idea de que nada de lo que encuentro ahí fuera quiere que yo viva. Al ser asaltada por aquello que aparenta poner en peligro mi supervivencia, tengo una experiencia de todos los límites. Schopenhauer describe el sentimiento de lo sublime como una experiencia de la inmensidad de la extensión o la duración del universo; Lyotard, por su parte, sostiene que lo sublime expresa el límite de nuestro poder conceptual, y revela la multiplicidad y la inestabilidad del mundo. Rebeca Méndez


Nada más ocurre, 2011.
Video de un solo canal capturado en película de 16 mm a lo largo de Islandia, el archipiélago de Svalbard, el desierto de Atacama en Chile, y White Sands, Estados Unidos. Sonido del compositor Ben Frost, Islandia.
Mi trabajo explora, en gran medida, el concepto de lo sublime. Al pasar el tiempo en medio del desierto de Atacama, o en la tundra ártica, me confronto con la idea de que nada de lo que encuentro ahí fuera quiere que yo viva. Al ser asaltada por aquello que aparenta poner en peligro mi supervivencia, tengo una experiencia de todos los límites. Schopenhauer describe el sentimiento de lo sublime como una experiencia de la inmensidad de la extensión o la duración del universo; Lyotard, por su parte, sostiene que lo sublime expresa el límite de nuestro poder conceptual, y revela la multiplicidad y la inestabilidad del mundo. Rebeca Méndez
La Serie En Cualquier Momento Dado se filmó en Islandia entre 2006 y 2008 con una cámara de cine Bolex H16 Reflex, y fue transferida a video de alta definición. Estos trabajos exploran la percepción, especialmente nuestra relación con la naturaleza, mediada por la tecnología. En Cualquier Momento Dado, Ríos y Cascada, permite encontrar, en el ritmo repetitivo, los cortes cerrados y la imagen a gran escala, una lógica del tiempo y del espacio; en un ambiente compacto, lo cual permite que el cuerpo del espectador se pueda comprometer físicamente. Las tensiones rítmicas entre los elementos simples —el agua fluyendo a diferentes velocidades y bajo diferentes condiciones de luz— permiten notar que hay una diferencia visual, y ponen a descubierto los patrones que un simple elemento es capaz de producir en el espectador, a través de relaciones y organizaciones complejas. La proyección a gran escala, con su fuerza y ciclos recurrentes, entra en relación con nuestros propios ritmos humanos, resulta una modulación mutua. Este enfoque fenomenológico permite visualizarnos desde afuera – como parte de una representación – y así, aprender sobre nosotros mismos y cuestionar la naturaleza de la materia. Nada existe en el mundo natural que no se manifieste como un fenómeno vibratorio o rítmico. A través de esta serie artística, afirmo lo que el compositor Karl Heinz Stockhausen dijo: "Todos somos transistores, en el sentido literal. Las personas siempre piensan que ellos están en el mundo, pero nunca se dan cuenta de que ellos son el mundo." Rebeca Méndez
Es una serie continua de un solo canal de proyección de video capturada con una cámara Bolex Réflex de 16mm en Islandia y Los Ángeles. En esta obra Rebaca Méndez aborda la percepción, ya sea de la luz a través del aparato —en este caso, de su cámara Bolex de 54 años de edad— así como de la película. A través de este mecanismo de trabajo en la elaboración de la imagen, se introduce "el azar", dando lugar a un radiante flujo cromático que es intensificado por el parpadeo irregular de los bordes de las imágenes: un campo de hierba en un parque, un árbol de eucalipto, o un campo de flores de algodón en el que aparecen ovejas.
Nada más ocurre, 2011.
Nada más ocurre, 2011.
Nada más ocurre, 2011.